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Concluye el programa paralelo de actividades en torno a la exposición “Visite España. La memoria rescatada” que organiza la BNE

marzo 13, 2014
Por Ana Moreno Garrido

II sesioìnAyer era el turno de la imagen. ¡Y qué imágenes!. Cuántas veces olvidamos los historiadores su enorme poder. En el mundo académico donde todo está tan especializado, esa batalla la hemos perdido y, a menos que luchemos por reconquistarla, ya nos la han ganado otros. Al historiador genérico le han dejado los documentos escritos, los archivos y las bibliotecas. Para ellos son los museos con sus impresionantes y desconocidas colecciones o algunos centros de documentación tan valiosos como la Filmoteca Española, otra de las olvidadas (o ignoradas) por los historiadores.

La tarde de ayer me demostró las infinitas posibilidades que tiene la imagen, estática o en movimiento, para historiar (y no solo ilustrar) el pasado, sobre todo cuando hablamos de turismo porque esta fue una industria que se construyó desde la mirada y donde la estética siempre fue fundamental. De la conferencia de Carolina Miguel, conservadora del Museo Nacional del Romanticismo, destacaría la entusiasmada defensa que hizo de la fotografía como instrumento creador de turismo, más allá de la imagen. Hubo distintos tipos de fotografías, la propiamente promocional, la que no lo era pero que, al final, tuvo una utilidad turística y la amateur que hicieron los mismos, y anónimos, turistas. Conocemos mejor la primera pero, en realidad, son los otros grupos los que aportan más información a los historiadores por su tono espontáneo o, al menos, poco impostado.

ponentesLa fotografía turística, que surge a lo largo del XIX, creó varios modelos (vistas, monumentos, tipos populares y obras de arte) que se mantendrán prácticamente hasta la guerra civil. Tenemos magníficas colecciones de sus dos grandes momentos. La de la primera década de siglo cuando la Comisaría Regia de Turismo (CRT) acumuló un impresionante archivo poco sistemático y confuso (como todo lo que hacía el marqués) de miles de fotografías donde brillan especialmente, por excepcionales, las estereoscópicas, y que se conserva, en su mayor parte en el Museo del Romanticismo (y en la Hispanic Society) y las más conocidas que, ya en los años 20, están agrupadas bajo el nombre de Catálogo Monumental de España (AGA). El Patronato Nacional de Turismo (PNT)  encargó, con un criterio mucho más profesional y planificado, a los mejores fotógrafos de España uno de los mejores retratos en b/n que tenemos de los años de entreguerras. Esas miles de fotografías fueron la base de las excelentes campañas de promoción de esos años y se siguieron utilizando, incluso, en la primera posguerra.  Sin embargo, y por muy valiosos que sean ambos grupos, y lo son, sin duda la gran sorpresa son las menos abundantes fotografías (y álbumes fotográficos) que hicieron los turistas de las primeras décadas de siglo. En la exposición podemos ver algunas que también se han reproducido en el catálogo y que son exquisitas, no sólo por su tamaño pequeño y casero, también por la familiaridad de los momentos que reproducen, y porque, sin duda, reflejan, mucho mejor que cualquier imagen promocional, lo que era ser turista a principio de siglo.

Segundo de Chomón. Foto: http://patamuelle.files.wordpress.com/   Si el potencial de la fotografía fue una lección aprendida desde el siglo XIX parece que la del cine fue una de las asignaturas pendientes de nuestro turismo histórico. La industria del cinematógrafo llegó titubeante a nuestro turismo y eso que ambos, turismo y cine, tuvieron una historia paralela desde sus orígenes. Antonia del Rey, profesora de la Universidad de Valencia es una de las grandes especialistas del tema y una apasionada de ambos mundos. En su conferencia nos demostró que, a pesar de los pesares, hay un capítulo muy interesante y desconocido que liga cine y turismo español a principios del siglo XX y que, aunque la inmensa mayoría del material cinematográfico de la época se ha perdido, conservamos trabajos de directores y camarógrafos que entendieron que el cine era, o podía ser, un poderoso instrumento para captar turistas. De hecho, el mejor director español de principios de siglo, Segundo de Chomón, hizo varios documentales que ya podríamos considerar turísticos (Gerona, Toledo o Burgos, 1911) que son una joya de nuestro cine histórico y, además, una sorprendente vuelta de tuerca en la visión de la España romántica pero ya en el lenguaje más moderno de todos.

cartel documental guadalupe 1935 Los años veinte fueron revolucionarios para el cine. Por desgracia, España y su promoción turística lo explotaron poco y eso que la industria turística internacional sí supo ver que el cine tenía un poder de atracción del que carecía la fotografía y de que el cine español vivió unos años dorados en la década de los treinta. En la exposición se muestran algunos minutos de películas promocionales que hizo (o encargó) el PNT con motivo de las exposiciones del 29, pero Antonia nos trajo tres mucho más interesantes (Mallorca -1927-; Por tierras de Zamora -1933- y La ruta de Guadalupe -1935-). Las tres son magníficas pero la última -dirigida por Fernando Méndez Leite- es, sencillamente, espectacular, una verdadera road movie de una pareja española joven y cosmopolita que, en su impresionante descapotable, sale de Madrid para visitar el monasterio de Guadalupe.

Lo dicho, un placer. No sólo por el nivel y calidez personal de las ponentes sino por ponerle cara y vida a los turistas, algo que cuesta conseguir sólo en el papel.

Enlaces relacionados

  • Artículo de Antonia del Rey en el que se habla del documental turístico en la Segunda República
  • Catálogo de la exposición de la BNE: Portada y contenidos.

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  • Arte y turismo. De la construcción del mito romántico a la imagen propagandística de España por Carolina Miguel Arroyo
  • De libros y viajeros por Jaime Axel Ruiz Baudrihaye
  • De mapas y guías por María Tersa Ríos Reviejo
  • El sueño de un visionario por Javier Rivera Blanco
  • “Mis felicitaciones más efusivas por su plan” por Patrick Lenaghan
  • La red de alojamientos turísticos del Estado. Génesis y desarrollo (1928-1940) por María José Rodríguez Pérez
  • Un verano en España. Evocación turística de 1929 por Ana Moreno Garrido
  • Las rutas de guerra del Servicio Nacional del Turismo (1938-1939) por Eva Concejal López
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